RECANALIZACIÓN DE TROMPAS
DR. EDGAR EDUARDO RAMIREZ
Ginecoobstetra, Epidemiólogo, Medicina Reproductiva (USA y España)
Perinatología – Medicina Materno Fetal (Universidad del Rosario, Bogotá)
Cuando el deseo de volver a ser madre regresa
Cuando una mujer decide realizarse la ligadura de trompas,
suele hacerlo bajo la convicción de que es un método definitivo.
No obstante, las circunstancias de la vida cambian y el deseo de volver a ser
madrepuede regresar con fuerza.
PUBLICADO: ABRIL 21, 2026
En este artículo abordaremos de manera global cómo es posible recuperar la fertilidad mediante un procedimiento quirúrgico especializado. Veremos en qué consiste la técnica de reconstrucción, qué condiciones hacen que una paciente sea la candidata ideal para este proceso, los cuidados que se deben tener en la recuperación y cómo se comparan estas tasas de éxito frente a otras alternativas como la fertilización in vitro.- Nuestro objetivo es que encuentres aquí una guía completa y transparente sobre el camino hacia un nuevo embarazo.
- El papel del especialista: experiencia que marca la diferencia
- El Dr. Edgar Eduardo Ramírez es médico y cirujano egresado de la Universidad del Rosario, con especialización en Ginecología y Obstetricia. Cuenta además con formación avanzada en Epidemiología, estudios específicos en Medicina Reproductiva realizados en Estados Unidos y una subespecialización en Perinatología obtenida en España.
Esta robusta trayectoria académica le permite ofrecer un enfoque de alta seguridad en embarazos de alto riesgo. En el campo de la microcirugía tubárica, muchos profesionales se limitan a seguir los pasos estándar que aprendieron en la universidad. Sin embargo, el Dr. Ramírez, gracias a su destreza manual y a más de 25 años de práctica clínica, ha perfeccionado un criterio quirúrgico propio.
Él ha identificado que la delicadeza en el manejo de los tejidos y la precisión milimétrica al retirar los segmentos obstruidos son los factores que realmente devuelven la permeabilidad. Su sello particular radica en no forzar los procedimientos; si el Dr. Ramírez determina que las condiciones anatómicas no son las óptimas para garantizar un resultado seguro, prefiere hablar con la verdad antes que prometer un éxito improbable. Es esta ética y habilidad manual lo que ha llevado a que sus pacientes logren tasas de embarazo altamente competitivas dentro del primer año.
El procedimiento a fondo y sus implicaciones
Entrando en materia especializada, la intervención busca unir nuevamente los extremos que fueron separados en la cirugía previa (conocida comúnmente como
Pomeroy).
Para lograrlo, el doctor no utiliza la vía laparoscópica convencional, la cual requiere inflar el abdomen con gas y realizar múltiples incisiones. En su lugar, emplea una técnica de mini-laparotomía con una sola y pequeña incisión en el pubis de apenas 4 a 5 centímetros. A través de este acceso directo, y utilizando lentes de aumento quirúrgicos junto con un instrumental sumamente fino, se remueven las cicatrices y se realiza una micro-anastomosis (unión) de los conductos. El procedimiento es ambulatorio, dura entre dos y tres horas, y permite que la paciente regrese a su hogar el mismo día sin las molestias de la distensión abdominal.
Es fundamental comprender que la viabilidad de la cirugía depende en gran medida de la longitud de trompa sana que haya quedado tras la ligadura inicial. El Dr. Ramírez evalúa minuciosamente este aspecto, ya que se requiere un remanente mínimo (idealmente superior a los 4 centímetros) para que el conducto pueda cumplir su función de transportar el óvulo.
Un pilar fundamental en su técnica es el uso de un micro-tutor de permeabilidad fabricado en material biocompatible. La función de este dispositivo es de protección biológica: actúa como una guía interna que garantiza que las paredes del conducto permanezcan separadas durante la fase crítica de cicatrización. Al evitar que las superficies internas se adhieran entre sí (evitando la formación de fibrosis), se asegura que el canal recupere su luz total y el transporte del óvulo sea fluido. Este detalle técnico, perfeccionado por el doctor tras décadas de práctica clínica, es lo que permite rescatar casos de alta complejidad donde otros cirujanos no encuentran viabilidad.
Temas de interés sobre este procedimiento
Con el objeto de no interrumpir la explicación de las generalidades implícitas en un tema tan amplio como la recanalización de trompas, les ofrecemos un resumen de cada uno de los temas fuertes y concretos de este procedimiento. Al final de cada resumen encontrarán un enlace para acceder al artículo completo que trata ese tema a fondo. De esta manera, si no están interesados en un punto específico, podrán continuar explorando los demás temas.
Una de las preguntas más frecuentes en la consulta es si el tipo de ligadura recibida en el pasado impide volver a ser mamá. Existe la falsa creencia de que si las trompas fueron cortadas o cauterizadas, la reconstrucción es imposible. Sin embargo, la microcirugía moderna ha demostrado que el éxito no depende del método de corte usado, sino de la cantidad de tejido sano que el cirujano logre rescatar. Si deseas conocer cómo evalúa el especialista cada técnica y qué posibilidades reales tienes según tu caso particular, te invitamos a explorar el siguiente artículo a fondo.
Muchas mujeres que en su momento eligieron el método Pomeroy para planificar, hoy se preguntan si es posible dar marcha atrás. Existe una gran confusión sobre si este procedimiento específico permite volver a concebir o si anuló la fertilidad para siempre. La buena noticia es que la naturaleza de esta técnica suele dejar segmentos de trompa muy favorables para una reconstrucción exitosa. Si deseas conocer los testimonios, los porcentajes reales de éxito y cómo lograr un embarazo con pomeroy de la mano de un experto, te invitamos a hacer clic en el siguiente enlace.
Vivir la experiencia: Entrevista a una paciente del Dr. Ramírez
A continuación, les presentamos una transcripción extensa de una de las muchas entrevistas que le realizamos a nuestras pacientes. Queremos que «vivan» de primera mano cómo es el proceso, los temores y la alegría de volver a intentar ser mamá.
Entrevistador: Hola, Claudia. Qué alegría tenerte aquí. Queremos que nos cuentes tu historia de principio a fin, porque sabemos que tu caso inspira a muchas mujeres que hoy están dudando sobre si dar el paso o no. ¿Cómo empezó todo?
Claudia: Hola. Para mí es un gusto enorme poder compartir esto. Todo empezó hace unos seis años. Yo ya tenía dos hijos de mi primer matrimonio y, en ese momento, tomé la decisión de hacerme el Pomeroy. Sentía que mi ciclo como madre estaba completamente cerrado y quería un método definitivo y olvidarme del tema. Pero la vida da muchas vueltas. Años después me divorcié, el tiempo pasó y conocí a mi actual pareja. Él no tenía hijos y, al ver la hermosa relación que construyó con los míos, nació en mí un deseo muy profundo, casi imparable, de volver a ser mamá con él.
Entrevistador: Imagino que en ese momento vino la gran duda. ¿Qué fue lo primero que pensaste al saber que tenías las trompas ligadas?
Claudia: Me dio un miedo terrible. Yo pensaba que me había cerrado las puertas para siempre. Fui con mi ginecólogo de toda la vida y me dijo de forma muy cortante que la única opción para mí era la Fertilización In Vitro (FIV), que era carísima y que la cirugía para desatar las trompas ya no se usaba porque no funcionaba. Salí de ese consultorio llorando, sintiendo que era mi culpa por haber tomado esa decisión en el pasado. Pero no me quedé con eso. Empecé a buscar en internet y encontré el portal de ustedes, y ahí leí sobre el Dr. Edgar Ramírez.
Entrevistador: ¿Qué pasó en esa primera cita con el doctor?
Claudia: Fue un cambio del cielo a la tierra. Yo iba prevenida, pensando que me iban a regañar o a decir que era imposible por tener 36 años. Pero el Dr. Ramírez me recibió con una calidez increíble. Lo primero que hizo fue escucharme. Luego me explicó que la recanalización de trompas sí era viable, pero que no se trataba de operar por operar. Me hizo una ecografía de alta resolución ahí mismo y me mandó unos exámenes. Me habló con tanta honestidad y ética que me dio una paz que no había sentido en meses.
Entrevistador: ¿Y qué pasó cuando salieron los resultados? ¿Eras apta?
Claudia: Sí, afortunadamente mis exámenes salieron muy bien. Sin embargo, el doctor me advirtió que en la cirugía se iba a encontrar con la verdad sobre la longitud de mis trompas. Me explicó que él no usaba laparoscopia porque prefería la técnica de mini-laparotomía. Me dijo que con sus manos e instrumental fino lograba una precisión que el gas y las cámaras no le daban. Yo confié plenamente en su sello y en sus años de experiencia.
Entrevistador: Háblanos del día de la cirugía. ¿Cómo fue esa experiencia?
Claudia: Estaba muy nerviosa, no lo voy a negar. Pero todo el equipo de la clínica y el doctor me hicieron sentir muy segura. La incisión fue pequeñita, en la línea del bikini, casi ni se nota hoy en día. Duró unas dos horas y media. Lo mejor fue que no sentí ese dolor horrible de hombros ni la hinchazón que te da la laparoscopia por el gas. Al final de la tarde ya estaba en mi casa descansando. El doctor me dijo que todo había sido un éxito y que había logrado reconstruir ambas trompas dejándolas con una longitud excelente.
Entrevistador: ¿Cómo fue el proceso de recuperación en casa?
Claudia: Muy rápido, la verdad. Los primeros tres días estuve muy quieta, con algo de molestia lógica de la herida, pero nada del otro mundo. A la semana ya me movía con normalidad por la casa y a los diez días ya estaba trabajando en el computador. Eso sí, seguí al pie de la letra la instrucción del Dr. Ramírez de no tener relaciones por cuatro semanas y no buscar el embarazo durante los primeros tres meses para dejar que la cicatrización interna quedara perfecta.
Entrevistador: Esa es la parte donde muchas mujeres se desesperan. ¿Cómo manejaste la espera para empezar a buscar el bebé?
Claudia: Fue una prueba de paciencia. El doctor me explicó que, a diferencia de la Fertilización In Vitro donde todo es programado en un laboratorio, aquí recuperábamos la naturaleza. Me dijo que cada mes tendríamos una oportunidad y que no nos estresáramos si no pasaba en el primer intento. Esa explicación me quitó un peso de encima enorme. No estábamos compitiendo contra un reloj de laboratorio; simplemente volvíamos a ser una pareja fértil.
Entrevistador: Y llegó el momento… ¿Cuánto tiempo tardó en llegar ese positivo?
Claudia: ¡Llegó al quinto mes de estar intentando! Yo ya me estaba empezando a preocupar un poquito, pero recordaba las palabras del doctor sobre la progresión natural. Cuando vi las dos rayitas en la prueba no lo podía creer. Lloramos abrazados con mi esposo por horas. Lo primero que hice fue llamar al consultorio del Dr. Ramírez.
Entrevistador: ¿Cómo fue el acompañamiento del doctor durante el embarazo?
Claudia: Ahí es donde vi el verdadero valor de que él fuera perinatólogo, especialista en alto riesgo. Como yo ya tenía más de 35 años, cualquier otro médico me habría tratado como un caso de extrema fragilidad. Pero él me llevó el control con una rigurosidad increíble, haciéndome las ecografías genéticas y vigilando cada detalle. Me sentí blindada. Mi hijo nació hace cuatro meses, sano, fuerte y hermoso.
Entrevistador: Es una historia maravillosa, Claudia. Para cerrar, ¿qué le dirías a una mujer que está leyendo este artículo y tiene miedo de dar el paso?
Claudia: Le diría que no se culpe por las decisiones del pasado. La vida cambia y nuestros deseos también. Que busque una valoración real con un profesional ético como el Dr. Ramírez. No todas las mujeres son aptas, eso es verdad, pero si hay una oportunidad, vale la pena luchar por ella. Recuperar la capacidad de concebir de forma natural a tu bebé es un regalo del que no me arrepentiré jamás.
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